Calvin y Hobbes: En todas partes hay tesoros – Bill Watterson

via La Espada en la Tinta

Título original: There’s Treasure Everywhere.

Edición: 176 págs. Ediciones B, octubre 2012.

Disponible en ebook: No.

Precio: 21 €.

Traducción: Fco. Pérez Navarro.

Temática: Humor, tira cómica.

 Correlación: Primer volumen de la edición española de Calvin y Hobbes.

Supongo que a muchos de vosotros os sonarán las aventuras de este pequeñajo y su peluche, un tigre que parece ser el Pepito Grillo de Calvin. Habrá quienes teníais por costumbre comprar el periódico del fin de semana para buscar nada más empezar la viñeta de Bill Watterson, algo que hacían miles de personas alrededor del mundo cada vez que llegaba esa antesala horrible al lunes que es el domingo.
Si aún no sabéis muy bien de qué os hablo, dejadme que os presente a su autor. Nacido en Washington en julio de 1958, Bill Watterson se licenciaría en Ciencias Políticas para ser contratado como dibujante de viñetas con contenido político un tiempo más tarde. Su carrera no comenzó con buen pie, ya que la competencia de otros dibujantes en la zona y su forma de expresar ciertos asuntos algo peliagudos no terminó de convencer a sus jefes, por lo que se encontraría rápidamente en la calle. No se sabe muy bien cómo empezó a dibujar Calvin y Hobbes, o por lo menos yo no he encontrado ninguna referencia al respecto. Lo que sí que es cierto es que ese niño algo atolondrado y con un amigo imaginario algo más “palpable” que los de otros niños del montón, se convirtió en un auténtico éxito.
En el año 1986, Bill Watterson ganaría el premio Reuben al Mejor Caricaturista del año por parte de la Sociedad Nacional de Caricaturistas de EE.UU, convirtiendo su trabajo en uno de los más afamados por el cual le propusieron todo tipo de merchandising y hasta realizar una serie para la televisión utilizando a Calvin y a su amigo Hobbes. Es bien conocido por todos aquellos que hayan querido buscar datos sobre este autor que Bill Watterson es un genio con una personalidad muy especial. El estrellato nunca le ha parecido especialmente cautivador, por lo que a lo largo de su carrera como caricaturista no ha dado demasiadas entrevistas. Esa fobia ante todo lo que podía ser su fama o la promoción de sus tiras cómicas hicieron que el autor se negase en rotundo a ver cualquier tipo de merchandising relacionado con sus personajes, ya que consideraba que así únicamente se devaluarían tanto su valor como la personalidad propia que habían alcanzado a lo largo de tantas tiras.
De todo esto únicamente podríamos haber sacado la conclusión de que sería un autor que se retiraría pronto, cosa que cumpliría a la edad de treinta y ocho años tras redactar una carta muy explicativa a sus editores donde justificaba las causas de su retiro, agradeciendo finalmente la acogida que las historias de Calvin y Hobbes tuvieron por todo el mundo:
(…)”El que tantos diarios hayan publicado a “Calvin y Hobbes” es algo que siempre me honrará, y agradezco sobremanera su apoyo e indulgencia a lo largo de la pasada década. Dibujar esta tira cómica ha sido un privilegio y un placer, y agradezco que me hayan dado la oportunidad.” “Sinceramente, Bill Watterson”.

El secreto del éxito de sus tiras cómicas fue algo difícil de predecir en sus inicios. Todas sus historias tienen como protagonista a un niño de seis años llamado Calvin. Como cualquier niño de su edad, sus ganas de jugar, vivir aventuras, descubrir lugares mágicos y en este caso, encontrar tesoros, es algo inherente a su edad, a su capacidad para imaginar y a su energía. Sin embargo, lo que nadie espera al leer sus viñetas es ver como ese tigre de peluche que lleva siempre con él pueda ser su amigo y compañero de juegos. Aquel que le avisa cuando está haciendo algo mal, el que le recuerda que debería estar haciendo los deberes en vez de jugar con la nieve en el jardín de casa y el que le hace comentarios sobre su vecina Susie, a la que nunca deja subir a su fuerte por el hecho de ser una chica, pero a la que siempre espera en la calle cargado con bolas de nieve para pillarla por sorpresa.
Gracias a que el cómic de Calvin y Hobbes nos permite meternos de lleno en la imaginación de ese niño de seis años, Bill Watterson ha conseguido lo que nadie podría haber imaginado. Un cómic para todos los públicos en el que los peques se lo pasarán bomba viendo las aventuras que corren los protagonistas y una serie de tiras para los adultos que, en ocasiones, están cargadas de un doble mensaje que nos harán sonreír al ver la verdad en las palabras inocentes de Calvin. Debido a este éxito se están reeditando los tomos de mano de Ediciones B, con nuevas portadas como motivo del 15º aniversario de su edición en España.

La colección antes estuvo editada de en dos colecciones distintas: Treasury, realizadas en formato vertical recopilando ciertas tiras que más podrían ser pequeñas historias de Calvin al estilo de un cuento ilustrado –principalmente en color–, con alguna que otra viñeta más como las del formato Collection, en este caso de forma apaisada donde se reúnen la totalidad de las tiras aparecidas en los periódicos, dibujadas en blanco y negro. Por esta razón, en el tomo de En todas partes hay tesoros, al igual que en volúmenes siguientes, no tendremos un hilo argumental que se continúe en la siguiente entrega. Debido a la naturaleza de su creación como pequeñas reflexiones dentro del mundo de ese niño de seis años, únicamente nos encontraremos situaciones que pueden alargarse más o menos, pero que en todo caso nunca abarcarán más de dos páginas.
De tal forma, en el cómic de En todas partes hay tesoros nos encontraremos un poco de todo sobre las aventuras que Calvin vivirá con Hobbes, desde sus dotes de escultor a la hora de sorprender a su padre cuando vuelve del trabajo –con verdaderas macabras obras de arte hechas con muñecos de nieve–, como a su madre cuando le da algunas de las razones más justificadas para no hacer los deberes, no ducharse o no poner la mesa. Estoy segura de que os pasará como a mí: en cuanto empecéis a leer una de las viñetas no podréis parar y os leeréis todo el libreto soltando bastante a menudo una sonora carcajada. Podría parecer que no, pero os aseguro que muchos de vosotros os sentiréis identificados con algunas de las hazañas de Calvin y Hobbes. No debéis perderos esta oportunidad para tener un cómic de Bill Watterson en vuestro fondo literario. Un artista que podría ser considerado una estrella fugaz dentro del mundillo del cómic y que pese a quien le pese, se retiró en lo mejor de su carrera para dejar brillando para siempre a estos dos protagonistas tan entrañables.
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